El Poder del Cerebro

El aclamado conferencista en todo el mundo y autor de “Evoluciona Tu Cerebro: La Ciencia de Cambiar tu Mente” es uno de los investigadores y profesores de la película ganadora de múltiples premios: What the Bleep Do We Know!? (¿Y tú qué Sabes?!)

Dr. Joe Dispenza

Desde la película What the Bleep Do We Know!? he estado bastante ocupado viajando por el mundo, dando conferencias sobre cómo nuestros pensamientos y emociones concientes e inconcientes son la verdadera huella digital que controlan nuestro destino.

También he tenido la suerte de pasar los últimos diez años investigando cientos de casos médicos reales en los que gente común ha experimentado una remisión espontánea de diferentes tipos de enfermedades. Como resultado, escribí un libro hace unos pocos años que llamé, Evoluciona Tu Cerebro: La Ciencia de Cambiar tu Mente.
En él, hablo de la relación del cerebro, la mente y la conciencia con la salud del cuerpo, y también de la naturaleza de la realidad. Ahora sé que existe una verdadera ciencia y biología para el cambio personal.

Que todos en cualquier momento de su vida pueden cambiar la forma en que piensan y sienten, y cuando el verdadero cambio ocurre tanto en la mente como en el cuerpo el efecto secundario natural de ese cambio interno produce efectos externos medibles en sus vidas.

Realmente creo que cada persona es un creador divino. Que independiente de nuestra raza, género, cultura, estatus social, educación, religión o incluso de nuestros errores pasados, existe un poder dentro de cada uno de nosotros que es común en cualquier ser humano…y estamos todos conectados a él. Esta conciencia invisible es personal y al mismo tiempo universal. Es lo que nos da vida. Esta energía refinada es bastante consciente y apoya, mantiene, protege y nos cura en todo momento.

Hace que nuestro corazón lata cientos de veces por día. Crea más de 60 millones de células por minuto y organiza cientos de miles de reacciones químicas en una célula por segundo, sólo por nombrar algunas. También es la misma inteligencia que mantiene a los planetas rotando alrededor del sol, que crea supernovas en galaxias distantes.

Cuando nos damos el tiempo para desarrollar una relación con esta mente, cuando nos conectamos a ella, cuando la usamos para crear eventos deseados en nuestro futuro, cuando le pedimos que intervenga en nuestras vidas y finalmente cuando expresamos este poder, amor e inteligencia a través de nosotros… nos volvemos más similares a ella, nos volvemos divinos.

En 1986 tuve el privilegio de ser atropellado por un camión en una triatlón. Cuando me dieron el diagnóstico de que tenía seis vértebras rotas, fragmentos de hueso en mi columna y que probablemente nunca volvería a caminar, tuve que tomar importantes decisiones.

Luego de que opté por rechazar la cirugía que me habían recomendado cuatro expertos y frente al pronóstico de parálisis, dejé el hospital convencido de una sola cosa: “El poder que crea al cuerpo, lo cura”. Mi misión era hacer contacto con esta inteligencia innata, luego hacer diseño con órdenes específicas y finalmente entregar mi sanación a este poder ilimitado.

No tenía realmente donde ir cuando tuve el accidente ni tampoco mucho que hacer, así es que era la oportunidad perfecta para experimentar el uso de mi mente para curar mi cuerpo. Durante dos horas dos veces al día comencé a crear una imagen del resultado que quería obtener: una columna saludable. Si mi mente vagaba hacia otros pensamientos extraños, comenzaba desde el principio y hacía todo el esquema de nuevo. Pensé que la imagen final tenía que ser clara, incontaminada y sin interrupciones para que esta inteligencia pudiera llevarme al próximo nivel.

En el curso de diez semanas experimenté una increíble y verdadera curación. A las once semanas estaba de vuelta en mi oficina viendo pacientes, sin haber tenido que recurrir a ninguna cirugía ni arnés para el cuerpo (los médicos me habían recomendado ambas cosas al momento de mi lesión). Como resultado de esta experiencia, hace más de veinte años, he dedicado el resto de mi vida a la investigación de la conexión mente-cuerpo y el concepto de la mente y la materia.

Aprendí unas cuantas lecciones profundas y hermosas producto de ese accidente. Sé que estamos definidos por nuestra adversidad. Cuando nos enfrentamos a la crisis y el trauma en el curso de la vida, debemos cambiar nuestra mente para dirigir verdaderamente esa situación. Debemos empezar a pensar, actuar y sentir nuevas formas para producir una nueva y más profunda realidad. En tiempos difíciles, debemos ver qué filosofía o inteligencias conocemos pero no hemos experimentado y aplican ese conocimiento para crear una nueva experiencia. La persistencia, convicción y foco sobre cualquier futuro potencial yace dentro de la mente de una persona, como también la mente de potenciales infinitos en el campo del quantum.

¿Podemos darnos el tiempo de hacernos una pregunta la mañana previa a la que comprometemos nuestra vida? ¿Cuál es el mayor ideal de mí mismo que puedo ser hoy? Si tuviéramos la paciencia suficiente para esperar una respuesta, comenzaríamos a pensar y sentir diferente a si tan sólo nos despertamos y nos recordáramos como la misma persona. A medida que experimentamos nuevos pensamientos y luego los combinamos con una emoción elevada entonces estamos destinados a comportarnos de forma diferente durante nuestro día del despertar.

Luego de que nos damos sinceramente el tiempo para realizar este proceso con intención y enfoque, habremos cambiado nuestra mente. En otras palabras, según la neurociencia, la mente es el cerebro en acción. Pensar de otra manera es hacer trabajar al cerebro de nuevas y diferentes maneras. Y cuando hacemos que el cerebro trabaje de nuevas formas, habremos literalmente cambiado nuestra mente.
Cuando nuestra mente y cuerpo trabajan juntos, tenemos el poder del universo que nos respalda…y luego cuando caminamos por nuestra vida ese día, algo debiera ser diferente en nuestro mundo como resultado de nuestros esfuerzos…y nadie está excluido de este fenómeno.

El taller en Chile será una hermosa oportunidad para darnos ese tiempo, fuera de nuestras ocupadas agendas y estilos de vida familiares, para poder reinventar algunos aspectos de nosotros mismos. Cuando nos retiramos del mundo y eliminamos los estímulos ambientales típicos que hacen que pensemos de forma rutinaria, podemos iniciar el proceso de cambio verdadero. Para cambiar, tenemos que pensar más en grande que nuestra realizada actual, tenemos que soñar más allá de los sentimientos familiares que hemos memorizado y que contribuyen a la construcción de nuestra identidad, y debemos crear una vida que exista en otro tiempo futuro.

Porque compartimos el mismo cerebro, todos tenemos la habilidad de poder lograr esta característica. Sólo debemos aprender y reorganizar nuestro pensamiento para poder preparar la mente para un futuro mejor. En el taller que se realizará te daré la información y herramientas para romper el hábito de ser tú mismo.

¡Espero verlos en Chile!

Dr. Joe Dispenza