El Cerebro: Un Registro del Pasado o el Mapa del Futuro?
El lóbulo frontal y el aprendizaje
Cómo cambiar nuestro cerebro para cambiar nuestra vida*
El cáncer viene del cerebro, según el Dr.Ryke Geerd Hamer
¿Puede la mente afectar la realidad?
Declaraciones de Joe Dispenza en la película What The Bleep Do We Know
|
|
Cómo cambiar nuestro cerebro para cambiar nuestra vida*
Vea algunas notas sobre la presentación de Joe Dispenza en el seminario “El Poder de la Ciencia y Espriritualidad”. ¡Todo esto y mucho más aprenderá usted con Joe Dispenza el próximo 28 de mayo en Espacio Riesco! (leer más)
Nuestros pensamientos nos pueden enfermar
Una manera sencilla de ver qué relación existe entre nuestro cuerpo y nuestros pensamientos es observar lo que sucede con el estrés: tenemos dos sistemas de protección en nuestro cuerpo: el sistema de protección externo, que nos defiende de lo que sucede en nuestro entorno, y el sistema interno, que revisa lo que está pasando en el interior de nuestro organismo.
Si veo a un tigre y si veo a un antiguo jefe voy a responder de la misma manera, voy a tener la reacción de luchar o arrancar, pero cuando no puedo pelear, porque no está aceptado socialmente, y no puedo correr, porque… ¿hacia dónde arranco? Entonces los químicos que produce el organismo comienzan a operar en nuestro cuerpo pero no hacemos nada con ellos.
Todos los organismos de la naturaleza están diseñados para el estrés agudo. Los seres humanos somos tan inteligentes que podemos hacer que el pensamiento sea más real que cualquier otra cosa, y, debido a que somos tan inteligentes, tenemos un banco de memoria tan enorme que podemos anticiparnos a un evento que vaya a ocurrir, podemos preparar la mente para futuras circunstancias y con ello encender la respuesta de estrés solamente con el pensamiento.
Ahora, cuando encendemos la respuesta al estrés y no podemos apagarlo, vamos encaminados a la enfermedad, porque el cuerpo no va a lograr soportar un desequilibrio tanto tiempo. Entonces sucede lo que llamamos ansiedad o desórdenes obsesivos compulsivos, insomnio, depresión… Todas las enfermedades de adultos están creadas por los químicos del estrés, y la redundancia de esos químicos activa los genes que hacen que nos encaminemos a nuestro destino genético.
Si estamos movilizando toda nuestra energía para el sistema de protección externo, no hay energía para el sistema de protección interno, no hay energía para los proyectos de creación a largo plazo, no hay energía para las reparaciones, el crecimiento y la regeneración. Entonces, si dos células cancerígenas se juntan, toda la energía se está movilizando para el sistema de protección externo, por lo que no hay seguridad interna: se juntan estas dos células de cáncer y crecen, porque nadie las revisa, porque nuestras tropas están siendo enviadas para otro lado. Es como si supiéramos que viene un huracán a Santiago, ¿quién pensaría en remodelar su cocina? Eso es exactamente lo que pasa en el cuerpo. No hay energía para la reparación, no hay energía para proyectos de construcción a largo plazo, y el sistema de protección interno, el sistema inmunológico, comienza a sufrir.
Entonces, ¿los pensamientos pueden también sanarnos?
Si nuestros pensamientos pueden enfermar ¿no pueden acaso mejorarnos también? ¿Podemos encender nuevos genes y apagar los antiguos?
Cuando vivimos un estado emocional siempre va a haber una brecha entre la forma en que se ven las cosas y la forma en que realmente son. Esos químicos de supervivencia son los que nos llevan a estados emocionales negativos.
Pero podemos cambiar la forma en que funcionan nuestros cerebros, al interrumpir los programas normales de cómo sentimos y pensamos. Al principio es muy difícil, porque no sabemos cuán adictos estamos a nuestros estados emocionales, y nos volvemos adictos a estos estados emocionales porque las emociones encienden el cuerpo para que podamos sentirnos vivos y nos volvemos adictos a ese sentimiento. Así que la persona a quien le da rabia, mantiene esa emoción en su vida para poder sentir esa rabia, para poder sentirse viva.
Al hacer que nuestros cerebros funcionen de manera diferente, estamos creando una mente nueva, y así comenzamos a cambiar nuestro estado mental.
¿Qué es lo que ustedes practican mentalmente todos los días? ¿Qué es lo que usted demuestra físicamente todos los días? Porque lo que practicamos mentalmente, lo que pensamos mentalmente todo el día, y lo que actuamos o demostramos físicamente todos los días representa quiénes somos del punto de vista neurológico.
Ahora es el momento
La física cuántica dice que el ambiente es una extensión de nuestra mente, entonces si realmente cambiamos nuestra mente, ¿no debería aparecer algo totalmente distinto en nuestro mundo? Deberíamos convertirnos en científicos y decir ya muy bien, conciencia mayor y campo objetivo, campo cuántico, ¡ahora quiero una señal, quiero que me indiques que he hecho contacto contigo y quiero que me lo muestres de manera que me sorprenda, que me emocione, que me inspire, que no lo pueda predecir, porque si pudiéramos predecirlo, no es nuevo.
La mayoría de nosotros tomamos decisiones así: “mañana empiezo”. Tenemos la intención, pero el cuerpo no recibe la señal. Cuando nos decidimos y decimos “basta, suficiente”, ésa es la primera vez que el cuerpo recibe una señal. Cuando lo hacemos, cuando verdaderamente cambiamos la mente, no es sólo de la mente, es el ser.
Entonces tiene que venir o llegar de una manera que sea mayor o superior a nuestro entendimiento, que produzca un nuevo sentimiento de entusiasmo, que no deje duda alguna de que ha venido de ti, para que sea cada vez más fácil aceptar que tú eres el creador de tu propio destino.
¿Y cómo se hace?
Tenemos dos sistemas de memoria: el declarativo y el no declarativo, el subconsciente.
Las memorias declarativas son memorias explícitas: conocimiento y experiencia, hechos y eventos, filosofía y experiencia, y cuando aprendemos algo nuevo, todo lo que se ha aprendido queda aquí, programado en el neocortex, en el cerebro, y empezamos a pensar en esto y a analizarlo y a reflexionar sobre ello y a meditar sobre ello, al hacerlo vamos a organizar los circuitos en el cerebro.
Pero cuando finalmente aprendemos la información, y la aplicamos, la personalizamos, la demostramos, modificamos nuestra conducta, ahí si vamos a tener una nueva experiencia y esa nueva experiencia va a crear una nueva emoción, y ahora tenemos dos cerebros funcionando juntos, el cerebro pensante y el que siente. Tenemos mente y cuerpo comenzando a unificarse.
El conocimiento es el precursor de la experiencia. Cuando hacemos lo nuevo una y otra vez, activamos este sistema de memoria no declarativo, subconsciente. Este es el sistema de memoria implícito en el cual el cuerpo lo ha hecho tantas veces que ahora sabe más que el cerebro, ahora se ha convertido en el cerebro. Aquí es cuando mente y cuerpo están trabajando juntos. Aquí están nuestras habilidades, nuestras conductas, nuestras reacciones emocionales, nuestros condicionamientos. Es nuestra memoria asociativa y una vez que estamos ahí, en este estado del ser, significa que mente, cuerpo y alma están trabajando juntos.
Una persona intelectualmente puede declarar que quiere ser feliz, pero su ser está infeliz porque simplemente es una habilidad que debe adquirir. Cuando la mente quiere una cosa y el cuerpo quiere otra, no se responden nuestras plegarias, no podemos cambiar.
La persona que realmente quiere cambiar, si comenzara a volverse consciente y hacer que sus pensamientos inconscientes, sus acciones inconscientes y sus sentimientos inconscientes se vuelvan conscientes, comenzará a controlarlos, y si comienzan a practicar este nuevo ser, de pensar a hacer, ese nuevo estado químico interno que memorizó, ahora será superior a cualquier cosa en su vida externa.
El campo cuántico responde a quién estamos siendo. El campo cuántico organiza los eventos, las experiencias, para que vengan a nosotros y eso es lo bonito, la alegría de estar vivo.
La neuroplasticidad
Tenemos tres cerebros en uno: el pensante, el neocortex; el cerebro emocional, el que hace cosas, y el del ser, el cerebelo. La posibilidad de conexiones de las neuronas en el cerebro humano es mayor que la cantidad de átomos en el universo. Las neuronas son tridimensionales, más o menos 100 mil neuronas caben en un grano de arena. Aprender significa crear nuevas conexiones sinápticas entre ellas.
La neuroplasticidad es la habilidad de cambiar el alambrado sináptico del cerebro. Al aprender información y registrar experiencias y mantener un estado modificado del ser, la plasticidad nos permite evolucionar nuestras acciones o modificar nuestra conducta de modo que podamos hacer mejor las cosas en la vida.
Por el contrario, la que yo llamo “neurorigidez” es el usar nuestras conexiones sinápticas precableadas, es decir, memorias. Sin hacer nuevas conexiones, no se aprende de la experiencia. Rigidez es procesar los mismos pensamientos, realizar las mismas acciones y luego esperar que ocurra algo distinto, y eso, por supuesto, es locura.
La mente es el cerebro en acción, es el cerebro trabajando, un producto de la actividad del cerebro. El lóbulo frontal es la base de nuestra voluntad, de nuestro aprendizaje, de nuestra intención, atención, invención, especulación, toma de decisiones, es como controlamos nuestra conducta, es como nos concentramos. Además es lo que restringe nuestras reacciones emocionales. Es la parte más nueva y más evolucionada del cerebro y del sistema nervioso, y es la parte más neuroplástica de todo el cerebro.
Cuando el lóbulo frontal trabaja correctamente nos permite que un pensamiento sea más real que todo lo demás. Y esto es porque tiene conexiones a todas las partes del cerebro y puede acallar todos los demás circuitos para que nada más se pueda procesar salvo ese pensamiento. Así es como puede modificar nuestra conducta y combinar todas estas redes neuronales dentro de nuestro cerebro para crear una nueva idea.
¿Cómo lo logramos?
El proceso de meditación es hacerse conocido, conocer el ser antiguo ara poder controlarlo y luego practicar mentalmente este nuevo ser hasta que se nos haga conocido, familiar. Esta práctica mental básicamente trata de pensar en quién queremos convertirnos, quién queremos ser, es practicar una acción antes de hacerla. Es imaginar ya realizada una nueva habilidad, es reproducir constantemente el mismo nivel de mente a voluntad y debe hacerse todos los días para que se formen estos nuevos circuitos.
Entonces uno va a decir en su mente cómo pensaría una persona con la característica que queremos adquirir, por ejemplo, una persona saludable. ¿Cómo pensaría una persona saludable? ¿Cómo actuaría? Quiero ser y soy saludable. Y a medida que se empieza a enviar esas señales a las neuronas, al principio hay un problema: están todas esas otras neuronas que están disparando al mismo tiempo y dicen “no eres saludable, ándate a dormir, empieza mañana, el doctor dijo que vas a estar enfermo para siempre…”
Podemos insistir y decir una y otra vez nuestro nuevo pensamiento, y cada vez más fuerte. El proceso de hacerlo una y otra vez en forma repetida, con una férrea intención, tarde o temprano se convertirá en una señal más fuerte, sólida, hacia las células. Y una vez que ésta sea la señal más fuerte que llega a la célula, el circuito va a tener que cablearse de manera permanente.
Sólo hay una cantidad de factor de neurocrecimiento en el cerebro y la neurona comienza a robar el factor de neurocrecimiento de las otras conexiones. Y a medida que empieza a cablear permanentemente, comienza a sacar el pegamento de las que están a los costados, y cuando pasa eso se van despegando, se va la memoria del doctor, se va la de la flojera y se va toda esta sensación de no quererse a si mismo. Hay ahora una sola señal a su cuerpo: soy saludable.
Podemos creer en el futuro que no podemos experimentar con nuestros sentidos pero que hemos pensado tanto en nuestras mentes que ya está mapeado en nuestro cerebro. Ahora cuando apliquemos este nuevo paradigma con éxito, nuestro cerebro ya no será un registro del pasado, sino que será un mapa hacia nuestro nuevo futuro. Vivir según esta ley es vivir según la ley cuántica y la ley cuántica dice que nuestro ambiente es una extensión de nuestra mente. Si cambiamos nuestra mente, nuestra vida debería cambiar.
*Notas sobre la presentación de Joe Dispenza durante el seminario “El Poder de la Ciencia y Espiritualidad”, organizado por la División Desarrollo Humano de Exhibits en abril de 2009.
El cáncer viene del cerebro, según el Dr. Ryke Geerd Hamer
En plena década de investigación sobre el cerebro, un médico alemán, el Dr. Ryke Geerd Hamer, manifiesta que si ese «ordenador central» de nuestro organismo sufre un impacto por la vivencia de conflictos biológicos, inseparables del desarrollo de la vida, se puede originar una codificación celular errónea que en el plano orgánico se manifestaría como cáncer. Partiendo de esta posición, cabe la posibilidad de tratar la enfermedad con una terapia basada en el conocimiento del proceso por el verdadero agente de la curación: el propio enfermo.
El doctor alemán Geerd Hamer era ya un connotado psiquiatra cuando perdió a su hijo en un trágico accidente. Al cabo de cuatro meses, tanto él como su mujer contrajeron cáncer. Entonces él se dedicó a investigar la posible relación entre la terrible enfermedad de ambos y el impacto emocional sufrido previamente.
Sus estudios e investigaciones le llevaron a formular lo que él ha denominado la Ley de Hierro del Cáncer, piedra angular alrededor de la cual se articula toda la Nueva Medicina. Sin embargo, cuando presentó la tesis de su descubrimiento ante sus colegas, lo obligaron bien a negarla, o bien a renunciar a su licencia para ejercer la medicina. Él optó por la segunda alternativa y, a pesar de la prohibición, su trabajo ha tenido, hasta nuestros días, un enorme impacto en la manera de abordar la salud.
El Dr.Hamer, afirma que en cada caso de enfermedad debemos intentar retroceder hasta la situación específica del momento de impacto emocional. Es sólo a partir de aquella situación que podremos comprender por qué el problema ha constituido para alguien un conflicto biológico.
En el momento de producirse lo que ha llamado “el Síndrome Dirk Hamer”, la forma del conflicto determina la localización cerebral del Foco de Hamer, así como la localización en el órgano del cáncer o del equivalente del cáncer.
En efecto, los conflictos no existen por sí mismos, sino que cada conflicto tiene una forma muy determinada que se define en el mismo instante del Síndrome Dirk Hamer. La forma del conflicto se genera por vía asociativa en el cerebro, es decir, por coordinación instintiva de ideas que generalmente escapa al filtro de nuestra razón. Esta es la llamada medicina Psicosomática, donde la enfermedad va relacionada con algo más que lo puramente físico.
En Mayo de 2005, durante la celebración en Madrid del I Congreso Científico Internacional sobre Tratamientos Complementarios y Alternativos del Cáncer, el Sr. José Antonio Campoy, director de la revista Discovery DSALUD, propuso al Dr. Hamer como aspirante al Premio Nobel de Medicina.
FUENTES: Free-News (www.free-news.org) y www.cuerpomenteyespiritu.com
Ver entrevista realizada al doctor Hamer en:
http://video.google.com/videoplay?docid=-1052970175214836475
¿Puede la mente afectar la realidad?
La influencia de los pensamientos sobre nuestro destino perteneció durante siglos a la esfera de la espiritualidad. ¿Podría la física cuántica develar la realidad tras el enigma?
Por Leonardo Vintiñi
"Cada vez que aprendemos y tenemos experiencias nuevas, cientos de miles de neuronas se reorganizan". El Doctor Joe Dispenza, reconocido a nivel internacional por su innovadora teoría acerca de la relación mente-materia, comenta las extraordinarias propiedades que el cerebro ha revelado a los científicos en la última década. "La ciencia empieza a entender que, además de permitir que el entorno modele nuestro cerebro, podemos crear conexiones sinápticas en el mismo, sólo con enfocar nuestra atención en un pensamiento".
Con cada nueva experiencia, una conexión sináptica se establece en nuestro cerebro; con cada sensación, visión o sentimiento nunca antes explorado, una nueva relación entre dos de las más de 100 mil millones de células cerebrales se establece de forma inevitable. Si la experiencia se repite en un lapso de tiempo relativamente corto, dicha conexión se fortalece; si no lo hace en un largo período de tiempo, la conexión se debilita o se pierde.
La plasticidad cerebral, o capacidad de nuestro cerebro para cambiar su forma física, constituye una de las propiedades más asombrosas en el campo de la neurobiología. Sin embargo, la influencia de cada experiencia corporal sobre nuestro órgano pensante (frío, miedo, sueño, felicidad) es un campo en el que muchos científicos del pensamiento adivinan pueda subyacer una relación inversa.
Si una brisa fresca es capaz de erizar todos los bellos de un antebrazo ¿es capaz la mente humana de crear la misma sensación con idénticos resultados? Según el Dr. Dispenza, el cerebro no sólo puede recrear físicamente todos los estados que naturalmente percibe del ambiente, sino que es capaz de alterar el entorno social entero con el suficiente entrenamiento y la merecida intención. "Mente y materia no están separadas. Los humanos pues, podemos usar la mente subjetiva para influir en el mundo objetivo" , alega el autor de "Desarrolla tu cerebro: la ciencia de cambiar tu mente".
Dispenza sostiene que el cerebro es incapaz de diferenciar entre una sensación física real de una sensación provocada mentalmente. De tal modo y con el suficiente enfoque, nuestra materia gris podría verse engañada con el objetivo de revertir estados físicos negativos. "Una vez tomé a dos personas" ejemplifica el bioquímico. "Una estiraba con un dedo un cordel durante una hora al día, durante cinco días a la semana, durante cuatro semanas. Su dedo ganó un 30% más de fuerza. La segunda persona hizo lo mismo… pero sólo mentalmente. ¡Y su dedo ganó un 22% más de fuerza!"
Los científicos actualmente estudian cuán profundo puede tornarse el juego en el que la mente domina a la materia. Desde el efecto placebo (en el cual la persona se siente mejor después de tomar un medicamento falso) hasta los practicantes de Tummo, quienes sudan mientras meditan a temperaturas bajo cero, la influencia de una porción "espiritual" del ser humano sobre una porción innegablemente física del mismo, desafía a las concepciones tradicionales acerca del pensamiento, donde la materia se regía por leyes físicas y la mente se remitía a un mero producto de interacciones químicas neuronales.
El Dr. Dispenza argumenta que sus investigaciones provienen de un campo tan estudiado como la física cuántica, y que su propia experiencia de remisión espontánea de una enfermedad constituye un punto de partida para el estudio de la influencia mental. Dispenza, tras un accidente automovilístico en el que los doctores solo veían como salida un procedimiento quirúrgico, decidió desafiar a la ciencia y cambiar su estado de discapacidad con el entrenamiento mental diario. "Decidí que no me operaría y que usaría mi mente para que mi cuerpo mejorase. Y funcionó. Decidí dedicar mi vida a estudiar la conexión entre cuerpo y mente para lograr cambios".
El "Dr. de la mente" ha logrado registrar decenas de casos de remisión espontánea de enfermedades, en los cuales el paciente, generalmente afectado de patologías serias, lograba darse cuenta de que la dolencia era solo un producto de una mentalidad negativa, revirtiéndola completamente después de un poco de entrenamiento. Tales argumentos, acompañados de evidencias como el "efecto placebo" y el asombroso dominio corporal de algunos monjes budistas, dejarían sin fundamento a cualquier defensor de “la mente como producto de la materia".
Otro de los frutos de las investigaciones del Dr. Dispenza, es la inconciente adicción que los mortales desarrollan por sentimientos diversos, negativos o positivos. Según Dispenza, los sentimientos condenan a una persona a la repetición de comportamientos, desarrollando una "adicción" a la combinación de sustancias químicas específicas para cada sentimiento que "inunda” el cerebro con cierta frecuencia. De tal modo, podría decirse que una persona temerosa es "adicta" al sentimiento de temor. Su cerebro es capaz de liberar cada vez más fácilmente una combinación química propia del temor ante determinadas circunstancias y los receptores para tales sustancias también serían producidos en mayor número. Del mismo modo se aplicaría la relación a la depresión, la ira, la exultación y demás pasiones.
No obstante, Dispenza parece ganar tantos adeptos como detractores a la hora de demostrar que los pensamientos pueden modificar un campo espacial más allá del propio organismo. Generalmente asociado a un género de pseudo-ciencia, el estudioso alega que si la teoría de "crear nuestra propia realidad" no suena científica, las partículas elementales tampoco deberían de serlo. "(las partículas) se comportan contrariando las leyes de la física mecánica. Para empezar: donde todo parece sólido, ¿qué hay? ¡Abismos de vacío! en el átomo, entre los electrones y el núcleo, hay inmensidades de vacío; y entre los protones y neutrones del núcleo del átomo, hay más inmensidades de vacío… O sea, los ladrillos de la materia… están vacíos. ¡La materia es mero vacío!"
Sin embargo, habilidades como la telequinesia (capacidad de mover objetos con la mente) parecen encontrarse aún más cerca de la aceptación científica que la capacidad de producir o afectar grandes hechos sociales que escapan a nuestra dimensión. A pesar de todo, el Dr. Dispenza, asegura que hemos estado afectando nuestra realidad durante siglos sin darnos cuenta. Cuando le preguntan como puede ser eso posible, simplemente responde "al rezar".
Declaraciones de Joe Dispenza en la película What The Bleep Do We KnowLa famosísima película “What the bleep do we know” fue uno de los principales trampolines a la fama del doctor Joe Dispenza. Tras el éxito de su comercialización y difusión en decenas de países, quedó claro que el público está interesado en saber más sobre su propia capacidad de cambiar su vida… y afectar su propia realidad. Entre las declaraciones del dr. Dispenza, he aquí una selección de lo más destacado.
• ¿Porqué recreamos constantemente la misma realidad? ¿Por qué seguimos teniendo las mismas relaciones? ¿Porqué seguimos teniendo los mismos trabajos, una y otra vez, en este mar infinito de posibilidades que existen a nuestro alrededor...?
¿Cómo puede ser posible que sigamos recreando las mismas realidades? ¿No es asombroso que tengamos opciones y posibilidades que Existen...pero que somos inconscientes de ellas? ¿Es posible que estemos tan condicionados a nuestras vidas diarias...tan condicionados a la manera en que creamos nuestras vidas... que creemos la idea de que no tenemos ningún tipo de control?
• Nos han condicionado para creer que el mundo externo es más real que el mundo interno. Este nuevo modelo de ciencia es justamente lo contrario. Dice que lo que ocurre dentro de nosotros creará lo que ocurre fuera de nosotros.
• Ciertos experimentos científicos demostraron que si tomamos un sujeto y conectamos su cerebro en una tomografía o a tecnología computada y le pedimos que mire un determinado objeto, se observa que ciertas zonas del cerebro se iluminan. Luego se le pide al sujeto que cierre los ojos... que imagine ese mismo objeto y, cuando imaginó ese mismo objeto... ¡causó que las mismas zonas del cerebro se iluminan como si de hecho las estuviera mirando visualmente! Esto provocó que los científicos dieran un paso atrás y se preguntaran esto: ¿quién ve entonces? ¿el cerebro ve o los ojos ven? ¿Y qué es en realidad, es realidad lo que estamos viendo con nuestro cerebro...o es realidad lo que estamos viendo con nuestros ojos? Y la verdad es que el cerebro no reconoce la diferencia entre lo que ve en su medio ambiente y lo que recuerda...porque las mismas redes neuronales específicas están disparando, entonces, formula la pregunta ¿qué es realidad?
• El cerebro construye todos sus conceptos por la ley de memoria asociativa, por ejemplo las ideas, los pensamientos y los sentimientos...están todos construidos e interconectados en ésta red neuronal... y todos tienen una posible relación el uno con el otro. El concepto y el sentimiento del amor, por ejemplo, está almacenado en esta amplia red neuronal pero construimos el concepto de amor a partir de muchas otras ideas diferentes. Algunos tienen amor conectado con la desilusión, cuando piensan en el amor experimentan el recuerdo del dolor, la pena, el enojo, incluso la ira. La ira puede vincularse con una herida, que puede vincularse a una persona que luego se conecta de regreso con el amor.
• ¿Quién está al volante cuando controlamos nuestras emociones o respondemos a nuestras emociones? Fisiológicamente, las células nerviosas que se disparan juntas, se conectan. Si practicas algo una y otra vez, esas células nerviosas tienen una relación a largo plazo. Si te enojas diariamente, si te frustras diariamente... si sufres diariamente, si das motivo para la victimización en tu vida... estás reconectando y reintegrando esa red neuronal diariamente...y esa red neuronal ahora tiene una relación a largo plazo...con todas esas células nerviosas que se llama una “identidad”. También sabemos que las células nerviosas que no se disparan juntas no se conectan, pierden su relación a largo plazo, porque cada vez que interrumpimos el proceso del pensamiento que produce una respuesta química en el cuerpo... cada vez que lo interrumpimos, esas células nerviosas conectadas una a la otra... empiezan a interrumpir la relación a largo plazo. Cuando empezamos a interrumpir y a observar no por estímulo y respuesta y esa reacción automática... sino observamos los efectos que toma... entonces ya no somos la persona emocional consciente con mente física que está respondiendo a su ambiente como si fuera automático. ¿Significa eso que las emociones son buenas o malas? No, las emociones están diseñadas para reforzar químicamente...algo en la memoria a largo plazo. Es por eso que las tenemos.
• Mi definición de una adicción es realmente simple: es algo que no puedes detener. Nos causamos situaciones que satisfarán el ansia bioquímica de las células de nuestro cuerpo, creando situaciones que satisfacen nuestras necesidades químicas...y el adicto siempre necesitará un poquito más...para lograr un frenesí o una euforia de lo que está buscando químicamente. Así que mi definición significa que... si no puedes controlar tu estado emocional, debes estar adicto al mismo.
• La mayoría de la gente no se da cuenta de que cuando comprende que está adicta a las emociones no es simplemente sociológico es bioquímico. Considera esto... la heroína usa los mismos mecanismos receptores en las células que nuestras sustancias químicas emocionales. Es fácil ver entonces que si podemos estar adictos a la heroína podemos estar adictos a cualquier emoción.
• Estamos en un territorio completamente nuevo en nuestro cerebro...por eso mismo estamos reconectando el cerebro...literalmente reconectando a un concepto nuevo. Y en ultima instancia, nos cambia de adentro hacia fuera. Si cambio de idea, ¿cambiaré mis elecciones? ¿Cambiará mi vida? ¿Por qué no puedo cambiar? ¿A qué estoy adicto? ¿Qué perderé a lo que estoy químicamente apegado?
• Debemos formular lo que queremos y estar tan concentrados en eso y tan enfocados en eso y ser tan conscientes de eso, que perdemos la noción de nosotros mismos, perdemos la noción del tiempo, perdemos la noción de nuestra identidad, y en cuanto nos involucramos tanto en esta experiencia que perdemos la noción de nosotros mismos, que perdemos la noción del tiempo...esa imagen es la única imagen que es real y todos han tenido esa experiencia...cuando han decidido que quieren algo. Eso es la física cuántica en acción. Eso es manifestar la realidad. Eso es el Observador en pleno efecto.
• ¿Cómo podemos medir los efectos? Vivimos nuestra vida y vemos entonces si en alguna parte de nuestras vidas...algo ha cambiado, nos convertimos en los científicos de nuestra vida...lo cual es todo el motivo por el que estamos aquí.
FUENTE: Centro Internacional de Desarrollo Integral y Competitividad A.C. Citado en Grupo Certeza, www.grupocerteza.com












